
Son muchos años ya los que llevo corriendo de forma asidua. Y muchos lo llaman adicción, otros obsesión, pero yo más bien diría que correr es parte de nuestra especie. En un sociedad sedentaria como la nuestra, donde el coche y las comodidades ahorran el esfuerzo físico, nos separan más si cabe de nuestra condición. Nos aleja de sentir la tierra, las distancias, el aire, el clima cambiante y los diferentes momentos de la luz con sus colores en la vegetación. Nos priva de sus olores y silencios.
Recomiendo buscar caminos, bosques, pequeños lugares que la gran ciudad todavía respeta. Correr y sentirnos un poco más libres, sentir que nuestro cuerpo vuelve a desarrollar sus capacidades y se libera de los condicionamientos sociales, correr podría decirse que es reencontrarse con la naturaleza, no solo buscando un entorno fuera del cemento, sino también porque la fatiga, el sudor, los latidos nos permiten reencontrarnos con nosotros mismos, conocernos un poco más y escuchar a nuestro cuerpo.
Ayer martes corrí 1 hora 30 minutos. 17 km.
